¿Toxinas? ¿Detoxificar?

 

 El acelerado estilo de vida actual (estrés, malnutrición) hace que nos encontremos expuestos a numerosas sustancias tóxicas que habitan en el ambiente y se introducen en nuestro organismo. 


Los síntomas que manifiestan una sobrecarga de toxinas en el organismo son variados, dependiendo del grado de intoxicación: van desde la aparición de síntomas leves, como el cansancio, a estados agudos o crónicos de mayor gravedad, que pueden provocar incluso la agravación de enfermedades. Entre ellos destacan: cambios de humor, cansancio injustificado, irritabilidad, dolores de cabeza, ansiedad, pérdida de memoria o concentración, insomnio, problemas cutáneos, retención de líquidos, celulitis, obesidad, dolores musculares, etc.



Bien, ¿pero qué son las toxinas?. Existen dos tipos: 
HOMOTOXINAS EXÓGENAS: Son las homotoxinas que llegan a nuestro organismo procedentes de un medio externo por el sistema gastrointestinal o por el respiratorio. Algunas de ellas son conocidas (tabaco, alcohol, drogas), otras son menos conocidas (aromatizantes, colorantes, edulcorantes alimentarios) o incluso desconocidas (cadmio, pegamentos, gases, radiaciones, etc.). También agentes contaminantes como gases (monóxido de carbono, hidrocarburos, ozono, dióxido de carbono) polvo, humo, aerosoles, gases, metales pesados… 

HOMOTOXINAS ENDÓGENAS: En su mayor parte son productos intermediarios o residuos de procesos metabólicos, de los que se produce una acumulación o sobreproducción, y no han sido metabolizadas y excretadas adecuadamente (CO2, ácido láctico, urea, oxalato cálcico, amoníaco). Otras homotoxinas endógenas son el resultado, por ejemplo, de un desequilibrio en la secreción hormonal. 

Se entiende por detoxificación todos los procesos por los que las toxinas movilizadas se metabolizan para ser neutralizadas y convertidas a formas menos tóxicas y asegurar su excreción y eliminación. El hígado es el órgano donde se producen la mayor parte de procesos metabólicos y el que juega el papel más importante en la detoxificación. Transforma las sustancias tóxicas en formas no tóxicas e hidrosolubles. Los riñones son los encargados de eliminar esas toxinas a través de su excreción en la orina. 

A pesar de este sofisticado sistema de detoxificación que posee nuestro organismo para neutralizar y excretar las toxinas, cuando hay sobrecarga estos órganos no pueden asegurar su adecuada biotransformación. 

Para ayudar a este proceso de detoxificación podemos hacerlo a través de la alimentación. Tomando alimentos que ayuden a reparar nuestro hígado: son especialmente las crucíferas (brócoli, coles de bruselas) así como el rábano tipo daikon, rúculas, endibias, ajos y cebollas. Si nos gustan las especias nada mejor que la cúrcuma o incluso el curry (mezcla que también la contiene), y el jengibre. La calidad de los alimentos es crucial así que es importante evitar los pesticidas y que nuestra alimentación sea lo más ecológica posible. 

También en la farmacia encontramos preparados con extractos de plantas y minerales que neutralizan toxinas y ayudan al organismo en este proceso cuando la necesidad de detoxificación y drenaje es mayor.